jueves, 22 de marzo de 2007

"Miramos adelante"

Ese es el lema escogido por el PSOE para la precampaña electoral de los comicios municipales y autonómicos del próximo 27 de mayo. Ayer lo presentaron en olor de multitudes como testimonio del futuro que representan sus candidatos a las alcaldías y gobiernos regionales, y atacando una vez más al Partido Popular situándolo en el pasado.

Es cuanto menos chocante que el partido socialista que todos conocemos, que hemos visto en los últimos años recurrir una y otra vez al revisionismo histórico quiera presentarse ahora como los únicos legitimados para ser la garantía de futuro de los españoles.

Cabría hacer memoria y repasar la forma de avanzar y mirar hacia adelante de los socialistas en esta legislatura.
Y es que una de sus grandes dedicaciones en estos años que han transcurrido ha sido el de la guerra civil. La constante obsesión por el conflicto fatricida del 36 y la reiterada invocación de aquellos fantasmas, que retornan con virulencia 70 años después. Un recuerdo sesgado de lo que fue la realidad y que tras la simulada y fingida estampa de homenaje a las víctimas, oculta la utilización política y tergiversada de unos hechos que se emplean como arma arrojadiza hacia personas que nada tuvieron que ver con aquellos hechos, pero de los que se les reponsabiliza por militar en un determinado partido político. Una revisión histórica que es fruto del revanchismo y la inquina biliosa de los que se autodenominan "progres", que hoy con su actitud resucitan y velan constantemente el recuerdo de un dictador que debía haber quedado en los annales de la historia, pero que parecen empeñados una y otra vez en convertir en mártir y elevarlo a los altares.

Hoy el PSOE mira hacia adelante cuando niega el agua a las cuencas deficitarias de Valencia, Murcia, Albacete y Almería, pero al mismo tiempo ensalza a la II República olvidando que fue durante aquella etapa cuando se plantearon por primera vez los trasvases a estas mismas regiones que hoy lo solicitan. El mismo ministro socialista de Obras Públicas Indalecio Prieto, durante aquella etapa defendía los trasvases desde el Guadiana y el Tajo a estas tierras, apuntando refiriéndose a los mismos que "las aguas españolas que caen en cantidad suficiente, aunque desigualmente repartidas; si las podemos distribuir según esas conveniencia, habremos realizado el acto más firme de soberanía".
Hoy ese PSOE que mira hacia adelante no parece tener muy clara la soberanía nacional y se muestra titubeante a la hora de fijar los límites a aquellos que intentan cercenar los principios de la misma. Precisamente esos que ahora se legitiman a sí mismos como garantes del futuro, son quienes con su actitud mantienen en vilo y en eterno desvelo a una España que no sabe a donde va, ni siquiera si se encuentra en algún sitio concreto.
El movimiento se demuestra andando, y el partido del puño y la rosa adecúa este refrán a su interés y lo pone en práctica en las calles recurriendo al una y mil veces repetido "no a la guerra", pero la de Irak no se equivoquen; porque lo de Afganistán no es guerra, es misión humanitaria, pese a que dicho destino ya se ha cobrado la vida de cerca de una veintena de soldados españoles en causas nunca aclaradas como el accidente del Cougar o la defección de la soldado Rodríguez Buján. Una guerra la de Irak, que nuevamente pone sobre el tapete la incoherencia del partido en el gobierno que le lleva a manifestarse en las calles y a erigirse como heraldo del pacifismo, mientras refrenda en las Naciones Unidad una resolución internacional de apoyo al envío de efectivos militares al país de soporte a la intervención armada, legitimando dicha acción de la coalición liderada por Estados Unidos hace ahora cuatro años. Irak solo interesa una vez más como arma arrojadiza, como ariete contra el PP por parte de una izquierda que recubre todos sus "avances" de rencor y animadversión hacia la rebautizada derecha fascista.

Los socialistas avanzan como los cangrejos, con el firme convencimiento de que miran adelante, a pesar de que su vista se halla puesta permanentemente en actitudes rancias, comportamientos podridos, ideario añejo, en suma, en un pasado que es un cubo lleno de cenizas.



miércoles, 21 de marzo de 2007

Rusia enlutada

Parece que en la última semana los rusos hayan sufrido la ira de los dioses y en especial de un Hades molesto por la marcha de Perséfone ahora que se inicia la primavera.

Varias catástrofes de diversa índole han golpeado el corazón de aquel país en apenas unos días con un balance estremecedor: 170 muertos. Ello motivó que ayer mismo el presidente del país Vladimir Putin, decretara la jornada de hoy como día de luto nacional.

Lo verdaderamente dramático es la relativa frecuencia con que ocurren estos episodios catastróficos en el país de mayor extensión del planeta. Nos hemos cansado de ver por televisión la situación de las infraestructuras del país, que adolecen de un arcaísmo, atraso y desfase temporal impropios de una nación que se define como desarrollada, inscrita en el primer mundo y miembro de pleno derecho del elitista G-8, esto es las naciones más ricas y prósperas del mundo. Así resulta como mínimo esperpéntico que la enorme riqueza que posee el país no se destine a la mejora de bienes, modernización de equipos e instalaciones que garanticen las mínimas normas de seguridad, así como los derechos básicos que vienen recogidos en las cartas magnas de los estados del occidente europeo a los que Rusia quiere asemejarse.

El país debería empezar a despertar del letargo en el que lleva sumido más de un siglo, en el que los desastres que periódicamente la acompañan no son más que el reflejo de su propia historia, un convulso periplo temporal que le ha impedido subirse al carro del desarrollo, y cuando parecía que lo había hecho se puso de manifiesto que ello obedecía a un mero espejismo, responsable en parte de las condiciones tercermundistas en las que hoy día se halla sumida.

Las jornadas de luto nacional para situaciones que se podían haber evitado son para mí meras estrategias de cara a la galería, que pretenden lavar las conciencias de los "(ir)responsables" que haciendo dejación de funciones contribuyeron a su materialización.

Hoy Rusia llora a sus muertos. Mañana los habrá olvidado, y el tercer día todo seguirá igual.



martes, 20 de marzo de 2007

Reflexiones en voz alta

Hoy a mi artículo le voy a dar forma de respuesta a un amigo que me preguntaba acerca de mi opinión sobre las razones y/o motivaciones que propiciarían la vuelta a esa etapa en que la ultraderecha copaba los gobiernos de los estados, en línea con lo comentado en el artículo del pasado día 15 de marzo: "el silencio cómplice".



Si nos remontamos a la Alemania de los años 30, para los no iniciados sugerirles solo tres ideas: un estado con altos índices de paro que se vieron agravados tras el "crack bursátil del 29", una situación social conflictiva derivada de esa carencia de trabajo y recursos, aderezado con una posición geopolítica de debilidad y humillación a nivel internacional derivada de la derrota del Imperio Alemán en la primera guerra mundial y los rigores del Tratado de Versalles.

Para intentar salvar la cara ante tantas calamidades en 1930 se inauguró en Alemania un periodo político que vino a denominarse la república de Weimar; con elecciones libres, disparidad de opciones políticas y todas las libertades y derechos reconocidos. Este invento fue un fracaso estrepitoso y la república fue incapaz de hacer frente a los problemas estructurales de los que adolecía el estado y la sociedad. El resultado es por todos conocido: El III Reich nacido de entre las cenizas de una Alemania destrozada física y emocionalmente al que la población se entregó en brazos, convirtiendo a su líder (Fürher) en poco menos que un mesías que los salvaría de todas las penurias y que como tal les devolvería su poderío y grandeza.

Entonces como hoy, la explicación era muy sencilla. El caldo de cultivo perfecto para el ascenso de este tipo de partidos como el NSDAP alemán, es precisamente la pérdida de confianza en los sistemas democráticos, donde campan a sus anchas los comportamientos corruptos y chanchulleros; por lo que poco a poco se va haciendo una identificación general de la democracia como sinónimo de esa hipocresía que encierra tras de sí y que se materializa a través de sus mismos gobiernos, sin importar el signo y el color político que les sirva de bandera.
Un caso paradigmático lo tenemos en España donde pese a las apariencias y al aparato mediático de los dos grandes partidos, tanto PP como PSOE coinciden en la forma de llevar a cabo la política; su plasmación práctica es similar a grandes rasgos, aunque sujeta a matizaciones dependiendo de si el ejecutivo lo preside un señor de bigote, u otro feminista "ista, ista", o si es el marqués de la Cibeles el que ejerce de portavoz o la mona Jacinta.

El verdadero peligro a mi modo de ver radica en esa forma tan similar de hacer política de unos y otros, que conduce a una situación de desconfianza como he señalado, tras lo cual sigue la indiferencia, la apatía y por último, el conformismo y la sensación de que el voto no sirve para nada, ya que no existe un cambio real, por lo que la abstención va ganando terreno.
Si a esa desconfianza le unimos algunos problemas que resultan endémicos en nuestras sociedades como pueden ser el paro, el terrorismo y la inmigración, pues nos resulta una bomba de relojería dificil de controlar y que en cualquier momento nos puede estallar en las manos como ocurrió en la república de Weimar.

A veces me paro a pensar en lo irresponsable del sistema democrático a la hora de votar. Me explico. Como ya llevo bastantes campañas electorales como apoderado en algún colegio electoral he visto muchas cosas, y tengo tiempo para pensar y reflexionar en base a comentarios y comportamientos que veo. Y a veces ante semejantes odas a la ignoracia de individuos tipo bakalaeros makineros, adolescentes barriobajeros o ravaleras implacables pienso -aunque parezca una actitud egoísta-, : "¡¡¡¡¡y que su voto valga igual que el mío!!!!!"

He aquí la tercera pata del banco que faltaba; al déscrédito o desilusión junto con las excesivas similitudes entre PP y PSOE, le unes el encefalograma plano de estas "creaturicas", y realmente te sale una ecuación perfecta que sirve para dar explicación a fenómenos como el de Le Pen en Francia.
La ignoracia entre esta gente no tiene límites, y ni conocen, ni les interesa nada absolutamente sobre acontecimientos que ocurrieron en el pasado, más que nada porque el porrito, la rayita o el chute de rigor les han atrofiado algún que otro hemisferio cerebral y su registro memorístico no va más allá del último polvo que echaron, lo guapa que estaba la Bordiu en la revista o el video que "el" Johnny le grabó al hijoputa el profesor cuando "el" Kevin le dio la paliza en el patio del insti.
Ni saben quien fue Hitler, ni les importa; les preguntas por la Wehrmatch y quizá piensen que es una nueva droga, o que la "solución final· es el eslogan de Dixan.

Ese es mi verdadero temor, que las generaciones que están "formándose" -por decir algo-, no saben, no preguntan, no conocen y están abocados irrevocablemente al olvido, y como reza ese gran dicho: "cualquier sociedad que olvida su pasado, está irremediablemente condenada a repetirlo".



jueves, 15 de marzo de 2007

El silencio cómplice.

El viejo dicho de que la historia tiende a repetirse y que el transcurrir temporal obedece a una serie de ciclos más o menos regulares, vuelve a hacerse realidad en la vieja Europa. El fantasma que asoló el continente durante la última década de mediados del siglo XX, parece retornar cada cierto tiempo con energías renovadas para recordarnos la fragilidad de nuestra memoria.

Con motivo de las elecciones legislativas en Francia, hoy todos los medios anuncian que nuevamente el candidato del ultraderechista Frente Nacional Francés Jean Marie Le Pen, volverá a las andadas con toda la artillería pesada, para como ya sucedió en el 2002 intentar colarse en la segunda vuelta electoral. Un verdadero atentado contra la inteligencia y la dignidad que cada vez se reedita con mayor frecuencia en los países europeos.

Desde hace varios años la ultraderecha cuenta en el parlamento austríaco con grupo propio, y hasta hace unos meses también formaba parte del ejecutivo su líder Jörg Haider, lo que ya propiciara en el año 2000 que Israel retirase su embajada de la otrora capital imperial, Viena.

A principios de este año los ultranacionalistas del PRS (Partido Radical Serbio) obtuvieron la victoria en los comicios legislativos de la república balcánica en número de votos, aunque afortunadamente una alianza entre partidos reformistas y pro-europeos lograron arrebatar el control del gobierno a la ultraderecha. Pese a todo resulta alarmante que la población se eche en brazos de esta formación política.

La última en engrosar la lista de estados con partidos de la ultraderecha en el gobierno es una ex-república soviética del Báltico, Estonia, donde el centro-liberal se ha apoyado en este grupo para formar gobierno.

Es una verdadera desgracia que hoy día estos partidos obtengan el suficiente apoyo como para convertirse en fuerzas políticas que sirvan para decidir los gobiernos y sean parte integrante de los mismos. Ello pone de relieve que los europeos hemos perdido la memoria, que padecemos un trastorno que nos hace olvidar el pasado.
Un pasado plagado de horror, brutalidad, muerte, destrucción, intolerancia, opresión, ocupación y humillación de los valores éticos, de negación de derechos fundamentales en el hombre, de anulación de las soberanías nacionales y destrucción de la propia conciencia del ser humano.
Ese fue el balance y el legado que el ascenso de la ultraderecha dejó a la población europea del siglo precedente; y sobre esas mismas cenizas de un continente mutilado de esperanzas, desmembrado de sueños y despedazado de ilusiones se firmó el compromiso por parte de aquellos que dieron sus vidas por devolver todo aquello que había sido cercenado por la irracionalidad, locura e insensatez de hombres que una vez jugaron a ser dioses, pero que en su soberbia se tornaron demonios e hicieron padecer a sus contemporáneos bajo los rigores del mismo infierno.

Bajo el juramento de que jamás volvieran aquellos horrores, se fraguó un futuro en convivencia y tolerancia, de respeto y libertad, de unidad y solidaridad para con el débil que nosotros como herederos de aquellos, tenemos el deber y la obligación de mantener y consolidar. No podemos volver a incurrir en los mismos errores que motivaron aquello, al menos por respeto a la memoria de quienes se dejaron su vida por defender los valores universales y garantizar un futuro de libertad, paz y prosperidad.
No dejemos que una actitud aquiescente avive las brasas de una época maldita, ni que nuestro silencio homenajee con su complicidad aquellas infamias.



miércoles, 14 de marzo de 2007

La amenaza de Apophis

Ayer mismo, en el transcurso de una conferencia a cargo del primer español que se embarcó en una misión al espacio, Pedro Duque, nos sorprendió con una inquietante información. La razón: 'Apophis'; un asteroide que pasará muy cerca de la Tierra en el año 2029 y que podría causar daños catastróficos en nuestro planeta.

Lo cierto es que es sintomático que la ciencia por primera vez reconozca el peligro real de esta aproximación apuntando la existencia de "una certeza matemática absoluta" sobre la proximidad de la gigantesca mole metálica. A partir de ahí lo que sucedería es imposible predecirlo puesto que los caprichos gravitatorios terrestres son -como los caminos del Señor-, inexcrutables. Lo cierto es que la situación se complicaría 7 años después, en torno al 2036 cuando el asteroide podría caer sobre la tierra atraído por la fuerza gravedad.
Sus efectos en este extremo serían devastadores, !!!imaginaos¡¡¡.

No sería la primera vez que esto ocurre, ya que ello obedece a una corriente cíclica más o menos homogénea según los científicos, pese a que no se ponen deacuerdo con respecto a la frecuencia con la que ocurren dichos cataclismos venidos del universo. Lo cierto es que existen sólo dos precedentes estudiados y analizados.
Por un lado la más célebre y devastadora visita de un "trocito de cielo" a la tierra acaeció hace miles de millones de años; sus efectos finiquitaron a más del 70% de las especies de flora y fauna, elevando el porcentaje al 95% en el caso de los reptiles que no pudieron superar el invierno nuclear que provocó la nube de polvo levantada tras la colisión. Aquel coloso fue el responsable como ya habreis deducido de la mítica extinción de los dinosaurios.
El caso más reciente de impacto sobre la corteza terrestre lo tenemos en la tundra siberiana, en una de las regiones más inhóspitas del globo terráqueo, el conocido caso de Tunguska. La explosión resultante fue detectada por numerosas estaciones sismográficas y hasta por una estación barográfica en el Reino Unido debido a las fluctuaciones en la presión atmosférica que produjo. Incendió y derribó árboles en un área de 2.150 km², rompiendo ventanas y haciendo caer a la gente al suelo a 400 km de distancia. Durante varios días, las noches eran tan brillantes en partes de Rusia y Europa que se podía leer sin luz artificial. En los Estados Unidos, los observatorios del Monte Wilson y el Astrofísico del Smithsonian observaron una reducción en la transparencia atmosférica de varios meses de duración, en lo que se considera el primer indicio de efecto invernadero asociado a explosiones de alta potencia. La energía liberada se ha establecido, mediante el estudio del área de aniquilación, en aproximadamente 10 o 15 megatones. Si hubiese explotado sobre zona habitada, se habría producido una masacre de enormes dimensiones. Pese a ser una época relativamente reciente fue escasa la información al respecto del evento, empleada primero por el gobierno zarista como propaganda arguyendo una señal divina contra posibles insurrecciones revolucionarias, y posteriormente durante la administración soviética el secretismo y la censura impuestas desde el Kremlin imposibilitaron cualquier atisbo de estudio. No sería hasta la caída del muro de Berlín en 1989, cuando los científicos occidentales tras los estudios pertinentes apuntaron al choque de un cuerpo celeste contra la superficie terrestre.

Poco más se conoce acerca de este tipo de fenómenos que periódicamente amenazan la tierra. Lo cierto es que cada segundo chocan contra nuestra atmósfera millones de asteroides; sin embargo sus diminutas dimensiones diametrales les hacen descomponerse en el aire antes de chocar contra la tierra. Ese fenómeno de descomposición es lo que conocemos como estrellas fugaces.

Quizás desde hoy hasta el 13 de abril de 2029 -fecha calculada por los científicos para la aproximación del asteroide-, nos tocará mirar cada noche al cielo, en busca del mayor número de estrellas fugaces posibles, para todos juntos al unísono demandar que intercedan por la salvación de este mundo. Nuestra supervivencia depende hoy más que nunca de ellas.