miércoles, 14 de enero de 2009

En el punto de partida

Buceando por las interminables hemerotecas de internet he hallado unos datos que deberían hacernos reflexionar a propósito de la capacidad de gestión del partido en el gobierno.

Tal día como hoy de hace 25 años, en 1984, eran publicados los datos de desempleo. Hacía dos años que Felipe González se había hecho con las riendas del gobierno de España por mayoría absoluta merced a promesas como la de los 800.000 puestos de trabajo de nueva creación. Los gráficos de la época arrojaban unas cifras muy distintas al discurso utópico del socialismo felipista.

En 1982, en los últimos meses de la malograda UCD-CDS, el paro en España se situaba en el 16,61% en un país que vivía pendiente de la culminación del proceso de transición política.

El mes de octubre trajo aires renovados gracias al entusiasmo y capacidad de convicción del PSOE y su carismático líder. "Hay que cambiar, los aires de una España maltratada; abramos las ventanas a un nuevo día. España se merece nuestra esperanza". Así rezaba el estribillo del himno empleado en la campaña de aquellas elecciones que llevaba al gobierno por primera vez a la izquierda en la recientemente instaurada democracia en nuestro país.

Tan sólo un año después de aquella histórica victoria las cifras empezaban a desmontar el discurso progresista. El paro iniciaba una escalada imparable que en 1983 ya se situaba un punto y medio por encima del saldo que recibieran los socialistas en 1982, para dispararse y llegar a sobrepasar el 20% un año después.

Fue hace 25 años cuando la cifra de desempleados se encontraba en el 21,1% y sin indicios fiables que animaran al optimismo. Una situación que lejos de mejorar en los años subsiguientes fue empeorando y el partido socialista no logró atajar el problema de raíz, enquistando esta lacra durante sus largos 14 años de gestión, dejando en 1996 a los españoles en una precaria situación con una tasa de 22% de parados, la quiebra de la Seguridad Social y un déficit que situó a nuestro país a los ojos del mundo como un apéndice más allende los mares de las repúblicas bananeras corruptas del tercer mundo.

Echando la vista atrás y observando la realidad que nos rodea hoy día, compruebo con temor como la situación se viene repitiendo avanzando hacia ese demoledor pasado. Los mejores pronósticos ya auguran que finalizaremos este 2009 con una tasa próxima al 20%, así que os podeis imaginar lo que vaticinan los gurús económicos más catastrofistas que no me atrevo ni a citar. Zapatero y el PSOE han creado un monstruo de proporciones todavía insospechadas que no pueden atajar aprendiendo economía por fascículos dos tardes a la semana, ni situando al frente del departamento económico al mismo ministro que nos condujo a la ruina total la década pasada.
Yo no viví esa situación de primera mano pues era muy pequeño en aquellas fechas, pero imagino que todas aquellas personas que les tocó sufrir aquella situación convivirán hoy con un dejavu constante.

Las generaciones posteriores como la mía, en general no conocen esta forma de gestionar del partido socialista. Son temas poco menos que tabús en nuestra sociedad; la desmemoria es como un cáncer que va minando la salud de la población, porque la vuelve autómata, destruye su criterio y contribuye a aborregar sus mentes.

Y aquella sociedad que olvida el pasado está condenada irremediablemente a repetirlo.


martes, 13 de enero de 2009

El caso Dreyfus: Un golpe mortal a la justicia

Hoy se cumplen 101 años del famoso artículo "Yo acuso" en el diario L´Aurore, con el que Émile Zola destapara en 1898 tal día como hoy el escándalo del conocido como "Caso Dreyfus" que conmocionó a la sociedad francesa de finales del XIX.



El juicio, sentencia, degradación y exilio a la Isla del Diablo de Alfred Dreyfus fue el clímax de un caso de espionaje que sólo fue el principio de lo que posteriormente se confirmaría como un escandalizante error de justicia que preocupó, dividió enconadamente y prácticamente inmovilizó en la polémica al gobierno de Francia durante los siguientes 12 años.

El ejército francés, que aún sufría por la humillante derrota de Sedán en la guerra francoprusiana de 1870-1871, tenía vigilada con su servicio de contrainteligencia a la embajada alemana en París, en especial al agregado militar, teniente coronel Maximilien von Schwartzkoppen. Por medio de papeles extraídos por la encargada de limpieza de la embajada, los franceses supieron que Schwartzkoppen recibía planos de fortificaciones de un agente cuyo nombre clave era Jacques Dubois, o "ese sinvergüenza D", como lo apodaba el oficial alemán. La identidad del traidor eludió al jefe de contrainteligencia, coronel Jean-Conrad Sandherr, y a su segundo, mayor Hubert Joseph Henry, hasta que hicieron un aparente avance el 17 de septiembre de 1894. En esa fecha el mayor Henry recibió un bordereau, o memorándum explicatorio, manuscrito en papel cebolla, que clasificaba la información militar puesta en venta. La lista incluía detalles del nuevo cañón de 120 mm que, según Henry, sólo podrían ser proporcionados por un oficial de artillería en el Estado Mayor. Revisando las nóminas, Henry halló el nombre Alfred Dreyfus. Luego se descubrió que la letra manuscrita de Dreyfus se asemejaba superficialmente a la del bordereau.



Henry convenció rápidamente a sus colegas de que Dreyfus era "ese sinvergüenza D". Lo que nadie dijo abiertamente era que, por ser judío, Dreyfus era un chivo expiatorio conveniente. Para los elitistas oficiales franceses, los judíos eran un elemento extranjero. Nacido en Alsacia, se pensaba que Dreyfus era proalemán, a pesar de que su familia había salido de la disputada provincia al ser ocupada por Alemania en la guerra ocurrida veinte años antes. En la mañana del sábado 13 de octubre, el capitán Dreyfus recibió un extraño citatorio. El lunes por la mañana debía presentarse ante el comandante en jefe, con ropa civil. Al hacerlo, se vio frente a dos oficiales y dos policías; no supo que el mayor Henry estaba oculto tras unas cortinas. Se pidió al perplejo capitán que escribiera una solicitud de devolución de "documentos que envié a ustedes antes de salir a maniobras". Comenzó a escribir y luego se detuvo, al darse cuenta de la intriga, temblando. "¿Qué significaba esto?" La pantomima había terminado. Uno de los oficiales rugió: "!Dreyfus! !En nombre de la ley queda arrestado! Se le acusa del delito de alta traición." Dreyfus exigió saber cuál era la evidencia. Se le dijo que la evidencia "era abrumadora". Protestando, afirmando que era inocente y que era víctima de "un asombroso plan" urdido en contra suya; Dreyfus fue llevado a prisión. No fue sino hasta el 10 de noviembre que el arresto fue confirmado por la prensa de París. "Alta traición. Arresto del oficial judío Alfred Dreyfus", vociferó un tabloide antisemita. Otro diario pidió un juicio público, pues hacerlo en privado sólo "prolongaría el escándalo". Mas cuando Dreyfus compareció ante los siete jueces de una corte marcial iniciada el 19 de diciembre, se ocultó al público la primera mención de la defensa sobre la que era en realidad "la única evidencia", el bordereau.

De los cinco expertos a quienes se pidió examinar el documento, dos dijeron que Dreyfus no pudo haberlo escrito. Tres dijeron que sí, uno de los cuales, Alphonse Bertillon, refutó su propio testimonio de que lo escrito por Dreyfus el 15 de octubre en la oficina del comandante en jefe difería del bordereau. Bertillon propuso, grandilocuente, que Dreyfus alteró su letra en esa ocasión: !Las frases escritas ante cuatro testigos eran falsificaciones!. El mayor Henry atestiguó que desde algún tiempo sabía de un espía alemán en el Estado Mayor. "!Y el traidor está aquí!", dijo, señalando hacia el sitio en el cual se encontraba, lleno de impotencia, Dreyfus. Cuando se le pidió demostrar su acusación, Henry respondió, gélido: "Hay secretos que un oficial no comparte ni con su sombrero." Los jueces se impresionaron. Tras cuatro días de testimonios vagos de los testigos del fiscal y una aparición sin convicción del defensor, los jueces deliberaron. Entonces llegó un mensajero del Ministerio de Guerra. Esperando recibir nueva evidencia, los jueces leyeron en lugar de esto una virtual orden del ministro, de inculpar a Dreyfus. Por la tarde, los oficiales votaron unánimamente a favor de hallar culpable al acusado y sentenciarlo con toda frialdad por alta traición. En el verano de 1895, varios meses después de que Dreyfus fue enviado a la Isla del Diablo, el teniente coronel Marie-Georges Picquart sucedió a Sandherr como jefe de contrainteligencia. Como los militares notaron lo insustancial del caso contra Dreyfus, se ordenó a Picquart interceptar la correspondencia del preso y, además, seguir vigilando la basura que seguía sacando la empleada de la embajada alemana. En marzo de 1896 recibió de ella trozos de petit blue, una carta especial, de fino papel azul, que se utilizaba para el correo local parisino. La carta, al parecer rota y tirada al cesto de basura sin haber sido enviada, estaba dirigida al mayor Marie-Charles-Ferdinand Walsin-Esterhazy, a quien se pedía "una explicación más detallada de la que me dio el otro día acerca de la cuestión en suspenso". Esterhazy era el hijo de un general francés, de una rama ilegítima de los inmensamente ricos Esterhazy de Hungría. Aunque estaba casado con una mujer pudiente, parecía que Esterhazy nunca tenía suficiente dinero para mantener su libertinaje en París. Intuyendo que estaba sobre la pista de otro espía, Picquart hizo vigilar a Esterhazy; en dos ocasiones se le vio visitando la embajada alemana. En agosto, el jefe de contrainteligencia obtuvo dos de las cartas de Esterhazy. La caligrafía era idéntica a la del bordereau, única evidencia que había sido injustamente utilizada para acusar al capitán Dreyfus. Cuando Picquart quiso probar que el traidor era Esterhazy, y no Dreyfus, uno de sus superiores le aconsejó no reabrir el caso. "¿Cuál es para ti la diferencia si ese judío se queda en la Isla del Diablo?", se le preguntó. "No me llevaré ese secreto a la tumba", replicó Picquart. Sabiendo que su jefe podía demostrar la inocencia de Dreyfus, el mayor Henry falsificó nuevas evidencias para incriminar al preso.



Inevitablemente, se filtró a la prensa lo relacionado con las nuevas evidencias del caso Dreyfus. Además, en los círculos militares y gubernamentales se sospechaba de otro culpable. Temiendo que su intento de implicar a Esterhazy pudiera ser impedido por el Estado Mayor, Picquart reveló sus hallazgos a su abogado y lo autorizó a transmitir la información al gobierno. El abogado dijo a un senador simpatizante que podía probarse que el bordereau había sido escrito por Esterhazy y no por Dreyfus; el senador informó de esto a Mathieu, hermano de Alfred. El 15 de noviembre de 1897, Mathieu Dreyfus acusó formalmente a Esterhazy de la traición por la que se condenó a su hermano. Tomó la precaución de enviar a un diario parisino una copia de la carta que dirigió al Ministerio de Guerra. Decidido a fingir, Esterhazy exigió una corte marcial. Los militares resolvieron proseguir el juego sucio, tomaron partido por él y un consejo judicial lo absolvió apresuradamente. Según el novelista Emilio Zola, el veredicto fue "un golpe mortal a toda verdad, a toda justicia". El 13 de enero de 1898, Zola envió una carta abierta al presidente de la república, Félix Faure. Titulada "I'Accuse...!" ("Yo acuso"), se publicó en la primera plana de L'Aurore, diario liberal editado por Georges Clemenceau, futuro primer ministro. En su carta Zola acusó y nombró a siete altos oficiales y tres expertos en caligrafía por fabricar la evidencia contra Dreyfus y haber conspirado para encubrir sus culpas conforme se sabían los hechos del caso. Tal y como lo esperaba Zola, su sensacional acusación hizo que se juzgara al novelista por difamación. Luego de turbulentas sesiones donde se reveló la duplicidad del ejército, Zola fue inculpado, multado con 3.000 francos y sentenciado a un año de prisión. Mientras esperaba un segundo juicio por apelación, Zola huyó a Inglaterra buscando dar tiempo a los hechos, donde permaneció hasta junio de 1899. El juicio y sentencia de Zola dividió al país en dos bandos: los defensores del ejército y los que creían en la inocencia de Dreyfus. Por haber expuesto la conspiración, Picquart fue expulsado del ejército, aunque se le readmitió después. El 30 de agosto de 1898, Henry fue interrogado y confesó sus falsificaciones; se le puso bajo arresto. Al día siguiente se le halló muerto en su celda: se degolló con su propia navaja de afeitar. Esterhazy huyó a Londres, donde admitió su culpa; vivió exiliado hasta su muerte, 25 años después. En junio de 1899 se anuló el veredicto de la corte marcial de Dreyfus y se reinició el juicio. Avejentado por cinco años de cautiverio, el ex capitán fue traído a Francia para confrontar a sus acusadores. Pero su esperanza de ser reivindicado fue cruelmente aplastada el 9 de noviembre por una decisión dividida de la corte marcial. Culpado de traición, pero con atenuantes, Dreyfus fue sentenciado nuevamente de manera necia y absurda a 10 años de detención. Zola consideró que el veredicto era "ignorancia, locura, crueldad, falsedad, crimen". Predijo que las generaciones futuras se indignarían, añadiendo que "Jesús fue condenado una sola vez". Considerando la mala salud del preso, el ministro de Guerra indultó a Dreyfus 10 días después. Explicó que el acto de clemencia era para "borrar toda huella de conflictos dolorosos".



Reticente, Dreyfus aceptó el indulto, jurando lograr la reivindicación. "Mi corazón no descansará hasta que no haya un solo francés que me culpe del crimen que cometió otro". Luego de siete años de esfuerzos, los partidarios de Dreyfus consiguieron anular el veredicto de la segunda corte marcial el 12 de julio de 1906. Dreyfus fue readmitido al ejército y promovido al rango de mayor. El 20 de julio fue rehabilitado oficialmente en una ceremonia en el Colegio Militar y se le nombró caballero de la Legión de Honor. "iViva Dreyfus!", decían los vítores. "No", replicó el ahora mayor después de más de diez años de injusticia: "!Viva la verdad!".

Con E de embustero

Siempre he admirado la capacidad prestidigitadora de la izquierda que es capaz de venderte un burro tuerto, cojo y sordo oculto tras un discurso donde aparece como el Ferrari testa rosa que lucía Lorenzo Lamas en aquella serie de culto que era Falcon Crest.

En ocasiones las dotes para la magia son combinadas con otras menos honorables pero que resultan rentables a corto plazo puesto que alcanzan el fin perseguido en un buen número de casos; esto es el oficio de trilero que es también un recurso muy empleado por nuestro socialismo patrio cuando es preciso aparcar los escrúpulos a un lado y dejar fluir el verdadero "yo" progresista.

En esta tesitura parece haberse establecido nuestro insigne presidente del gobierno, que valiéndose de las capacidades antes descritas y del poder que le confiere la ceja prodigiosa, ha gestado su enésimo plan propagandístico para combatir la crisis. Aunque llegados a este punto no sé si es para la propiamente económica o su finalidad última es paliar los efectos que a corto y medio plazo le pueden acarrear los Entuertos de su gestión, y el trasfondo de todo este plan sea mitigar su propia crisis de credibilidad.

Cuando me refería al "poder de la ceja" no lo decía en balde, puesto que desde las últimas elecciones generales su omnipresencia parece haberse convertido en talismán de Zapatero. Fíjense en la parte superior de la letra E convertida en logo de su ambicioso plan publicitario:




¡¡¡Es una ceja!!! Todo un símbolo de los tiempos que corren, donde hemos pasado de situar nuestro dedo índice en la ceja a llevarnos las manos a la cabeza ante la hEcatombe que se avecina.

El presidente habla de "grave crisis" cuando hace escasamente seis meses negaba su existencia y hablaba de "desaceleración transitoria", llegando a tildar a quienes avisaban y demandaban medidas urgentes que limitaran los demoledores efectos que tendría, de "antipatriotas y enemigos del progreso".
En sus algaradas mitineras Zapatero prometía un millón de puestos de trabajo para las mujeres y otros tantos para los hombres, en un alegato por el pleno empleo que dejaba en pañales las promesas de ochocientos mil oficios de Felipe González en el año 1982.
Mi duda es si el compromiso del PSOE era contribuir a crearlos o destruirlos en virtud de los dEsastrosos datos del paro del último año.
Ahora pese a no encontrarnos en el mes de julio en Pamplona, Zapatero debe haber entonado el "pobre de mí" poniendo a trabajar a toda la inteligentsia de Ferraz para concebir un plan de choque contra la caída de popularidad en las encuestas del partido en el gobierno. Y he aquí una web y un video donde el Presidente llama a los españoles a apretarse el cinturón y a arrimar el hombro para sacar adelante el país.
Un tono y una metodología que salvando las distancias (y no sólo las geográficas), presenta excesivas analogías con los mensajes que en el contexto de la mayor crisis padecida jamás por los EE.UU., lanzara el presidente Roosevelt a la nación americana en las emisiones radiofónicas de los sabados por la tarde en los años del crack de Wall Street.

La diferencia fundamental entre ZP y Roosevelt es que mientras el mandatario estadounidense abordó un plan de impulso a la economía -New Deal- que sacó a la primera potencia mundial del pozo de la crisis, nuestro insigne presidente permanece absorto en cuestiones menores que por su incapacidad, torpeza o ceguera de sus asesores no alcanzan a encontrar una salida a la espiral en la que nos hallamos sumidos. Si a ello le añadimos el recurso constante al Engaño del que hace gala en cada una de sus alocuciones, el resultado es un cocktail mortífero.

Un ejemplo claro de mis palabras es la siguiente afirmación de Zapatero: "El Gobierno seguirá incrementando las políticas sociales y mantiene como su gran compromiso el aumento de los recursos para las políticas sociales."

Unas políticas sociales de las que parece haber hecho bandera el ejecutivo socialista en una perfecta estrategia propagandísitca que quedan reducidas a discursos de charlatanes ambulantes frente a las cifras sólidas que desmienten sus afirmaciones.

Veamos que tomando como ejemplo esas inversiones en políticas sociales que efectúa el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero en la Comunidad Valenciana, observamos como en una situación de crisis económica como la que padecemos, son los colectivos más frágiles y desfavorecidos de la Comunidad Valenciana los que han visto diezmadas las ayudas sociales estatales en 2009 con respecto a las existentes el año pasado.
Discapacitados, personas de la tercera edad, familias, pobres e inmigrantes son los beneficiarios de planes como el Programa de Servicios Sociales, el Plan de Acción para las Personas Mayores o el Plan de Acción para los Discapacitados, entre otros. Con las modificaciones del Ejecutivo socialista, estos programas han desaparecido o han registrado reducciones en sus aportaciones de más de un 50%. De los 44,2 millones de euros que el Gobierno central destinó a la Comunidad en 2008, se ha pasado a los 11,2 millones previstos este año -lo que supone una reducción anual de nada más y nada menos que el 75%-.
El 9,88% del Programa de Servicios Sociales fue destinado a la Comunidad en 2008, lo que representó 19,5 millones de euros. Este año, suponiendo que se mantendrá la inversión en el 9,88% del total, se recibirán 9,8 millones de euros (lo que supone un recorte de 9,7 millones de euros). Casi nada.
En el caso del Plan Estatal del Voluntariado, el año pasado el 9,95% de la dotación total se destinó a la Comunidad: 335.481 euros. En 2009, esa cantidad se reducirá a unos exiguos 29.850 euros. El 10,50% del presupuesto del Programa de Atención a la Infancia y Familia se invirtió en la región, lo que equivale a 6,6 millones de euros. Una cifra muy superior a los 1,4 millones que se recibirán este año si se extrapola el mismo porcentaje.

Si a todo ello le sumamos los planes que han sido retirados también por el PSOE como los Programas con Fines de Interés Social, el Plan de Acción de Personas Mayores, el Programa de Desarrollo de la cooperación de la AGE y el Plan de Acción de Personas con Discapacidad, la suma total del dinero que recibió la Comunidad Valenciana a través de estos programas el año pasado asciende a casi 20 millones de euros y ha sido eliminada de raíz para el presente ejercicio de 2009.

Las cifras cantan y muestran la auténtica tomadura de pelo que suponen las promesas del partido socialista y de un presidente que ha sido traicionado en su subconsciente por el Plan E de Embustero y de Engaño.

lunes, 12 de enero de 2009

El Holocausto de la inteligencia

Entre acusaciones de genocidio y terrorismo de Estado, los artistas "de la ceja" y el PSOE secundaron una manifestación contra Israel que terminó a pedradas contra la Embajada del estado hebreo. Un clima que rezumaba pacifismo en línea con las pretensiones de los allí congregados.

Una manifestación que reunió a la clase política del ala izquierdista más radical que moderada si atendemos al hecho de los colectivos por los que se hizo acompañar; destacaban por encima de todos las asociaciones para la defensa de la nación palestina que con una cuidada escenografía presentaron al Estado de Israel como terrorista, genocida y enemigo de los derechos humanos mientras estos colectivos portaban en sus frentes el distintivo característico de Hamas; la cinta verde con la enseña "Allah Akbar" que identifica a todos aquellos terroristas suicidas sean hombres, mujeres o niños -mártires según Hamas- que la organización envía contra Israel en forma de cinturón de explosivos con la promesa del paraíso eterno.

Esta forma de algarada colectiva contra Israel puso de manifiesto el apoyo implícito a Hamas, que es contra quién se está desarrollando la ofensiva de Israel; una organización reconocida como terrorista por todos los organismos internacionales, fuera de toda ley y control por parte de la Autoridad Nacional Palestina y a la que esa manifestación dio carta de naturaleza y legitimó como interlocutor válido de la nación filistea.

Un hecho derivado de las palabras, actitudes y consignas lanzadas por el presidente del ejecutivo español José Luis Rodríguez Zapatero, radicalizadas en favor de lo que en su torpeza considera la "causa palestina", pero no son útiles más que para satisfacer el fin del terrorismo integrista de Hamas. Una actitud en la que se recrea y utiliza una vez más como arma arrojadiza contra el Partido Popular y su líder Mariano Rajoy en un ejercicio supino de sectarismo.

Bastaría recordarle al Sr. Zapatero que el Partido Popular nunca ha apoyado el terrorismo de estado en ninguna vertiente; que posee la conciencia lo suficientemente tranquila como para no tener que hacer ostentación pública de su rechazo a esas prácticas que en otro tiempo tuvimos demasiado próximas gracias a la gestión del partido socialista que ahora gobierna de nuevo España.
Todos aquellos que militamos en el PP siempre hemos apoyado los cauces y mecanismos del estado democrático para solucionar los problemas y a ellos recurriremos siempre que esté en juego la defensa y/o extensión de dichos principios en el mundo.

Frente a la intransigencia integrista de Hamas, Israel es un estado democrático. Si olvidamos ese principio, la amnesia nos afectará también en otros aspectos que jamás deberían ni siquiera ponerse en cuestión como la negación del derecho de Israel a existir o la mofa ante el exterminio nazi.
A veces las malas compañías llevan a asumir preceptos y postulados escorados hacia el radicalismo de una sociedad sin memoria, que en suma abocan a sus miembros al holocausto de la inteligencia.


domingo, 11 de enero de 2009

Cuando la nieve es noticia en enero...

Superadas las gélidas jornadas de la presente semana toca hacer balance de lo acontecido, escuchado y padecido por efecto del capricho meteorológico que ha querido recordarnos que estamos en esa triste estación sin aparente vida que es el invierno.

El hecho que este periodo estacional haga desplomarse los mercurios y venga acompañado de fenómenos adversos derivados de las bajas temperaturas, es algo que como todo el mundo sabe resulta insólito en nuestras latitudes que acostumbran a tener unos eneros sofocantes de cuarenta grados a la sombra...

No, no me he nacionalizado australiano ni escribo desde la Pampa argentina, aunque tras escuchar algunas declaraciones a veces a uno le dan ganas de coger un avión y plantarse donde sea -aunque viendo como está el patio, en lo que a aeropuertos se refiere lo justo-.

Situénse en el pasado viernes a las 10 de la mañana en que empiezo a escuchar por la radio algo parecido a un parte de guerra, de emergencia nacional, de ciudades incomunicadas, de paralización de autovías, de desabastecimiento de la capital de España. Una situación que va en aumento alcanzando el climax en torno a las 11 cuando anuncian que Barajas ha suspendido toda actividad pues se encuentra desbordado por la tormenta de nieve.

Imagínense que uno cansado de escuchar lo del cambio climático empieza a pensar que el fin de los días ha llegado viendo como se paraliza un país entero por un hecho que es tan frecuente y previsible como la gota fría aquí en Alicante.

Pero el verdadero drama llega bien entrada la tarde cuando en su comparecencia los responsables de nuestra seguridad en situaciones de este tipo, afirman sin despeinarse que la culpa es de los meteorólogos que no han acertado en sus partes previos. ¡¡¡Si ya lo decía yo!!!; desde que José Antonio Maldonado no da la información meteorológica en la Uno no es lo mismo; el satélite lo echa en falta y engaña a los demás.

"Si hubiéramos tenido unas previsiones meteorológicas distintas podríamos haber adoptado otras medidas", afirmaba el ínclito Rubalcaba en comparecencia ante los medios mientras a la ministra Espinosa -la del semblante siempre desapacible- se le quedaba la misma cara de naipe estreñido que al meteorólogo de la Sexta, que intenta en cada predicción hacer un pequeño club de la comedia.

Pero sin duda, tanto los medios como los propios españolitos de a pie esperábamos con una expectación comparable con la que aguardan los niños el día de Navidad o de Reyes, el particular show de Maleni. Porque esa mujer ha nacido para los focos, para los flashes, para los micros y las aclachofas de los reporteros asfálticos, es una artista televisiva que encandila con su don de palabra y gusta a la cámara siempre buscando el objetivo para deleitarnos con esa vis cómica andaluza que la caracteriza.

Sinceramente no defraudó y volvió a estar sembrá como diría ella en su particular jerga de ministra potentada.

"La culpa es de todos". Olé, olé y olé ese desparpajo y ese derroche explicativo-técnico del que hace gala en cada oportunidad que se le presenta. Con la afirmación "Es que ha nevao musho", nos volvió a demostrar sus cualidades: Vista no le falta y es lista como la que más.

Pero señores datos ni uno. Ni de quitanieves, ni del caos en Barajas, ni de los retrasos del AVE, ni la suspensión del 40% de servicios ferroviarios que trascurrían por el nudo de comunicaciones de Madrid, ni de la localización de las partidas de sal... nada de nada en escasos veinte minutos de comparecencia ante los medios.

Ella es así. Claridad y concisión en estado puro como su preparación y capacitación para desempeñar el cargo de ministra de fomento; transparente como una loncha de jamón de York o de Choped que es más cañí.