viernes, 7 de enero de 2011

El mal periodismo que crea Escuela...

Hoy es uno de esos días en los que por casualidades de la vida, me topo con una información que me obliga a viajar a la hemeroteca. Últimamente vienen siendo bastantes recurrentes estas visitas al pasado, para recuperar aquello que puede sernos útil en el presente.
Hoy sin embargo me lo han puesto fácil, porque sólo tengo que retrotraerme unos cuantos días hasta el 3 de enero de este recién estrenado 2011. Parece que será un año divertido e intenso, cuando ya a menos de una semana de iniciarse el año me veo en la necesidad de recurrir al archivo.

Hoy no es otro que Ignacio Escolar, quién me obliga a perder unos cuantos minutos de mi tiempo en estas cuestiones.
Y lo hago porque me ha llamado poderosamente la atención la defensa que este periodista realiza de las declaraciones de la ministra de Sanidad Leire Pajín, a propósito de la facultad que poseen los ciudadanos para denunciar a todo aquel que incumpla los preceptos que marca la recién nacida ley antitabaco.
Escolar, ex-director del diario Público y tertuliano habitual en radio y televisión, acusa a la "prensa de derechas" de estar detrás de la manipulación de las palabras de la titular de Sanidad.

Sin embargo, este periodista tan ecuánime, arbitrario, ejemplar y aparentemente modélico, olvida -quizá conscientemente-, remitirnos a la noticia, a partir de la cual según él nació la tergiversación del resto de medios. Y es precisamente la emisora de la que parte, la que en su página web recoge la información: http://www.cadenaser.com/sociedad/articulo/pajin-ley-antitabaco-ha-empezado-aplicar-toda-normalidad/csrcsrpor/20110103csrcsrsoc_1/Tes

La ministra de Sanidad ha confiado en el cumplimiento de la ley y ha animado a los ciudadanos a denunciar si no se cumple. "Los primeros que exigirán el cumplimiento serán los propios ciudadanos", ha recordado Pajín. "Cualquier ciudadano puede denunciar a quien esté incumpliendo la ley". Aunque ha matizado que "tenemos un estado de derecho garantista y también lo va a ser en este asunto".

Como habréis podido comprobar la noticia parte de la Cadena Ser, perteneciente al Grupo PRISA, que como todo el mundo sabe se engloba en lo que podríamos llamar "prensa de derechas".
No es de extrañar el título del artículo del Sr. Escolar: "Así funciona la manipulación". Sin duda visto su dominio de la técnica, puede dar usted fe de ello.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Trini, la ministra chaquetera...

¿Cómo se puede confiar en un político que traiciona sus ideales cuando adquiere una parcela de poder en el gobierno?


La ahora ministra de Exteriores paseaba orgullosa sus convicciones pro-saharauis por Madrid en el año 2003 como puede observarse en la imagen, en compañía de Cándido Méndez, secretario general de UGT.

Mucho han cambiado los tiempos desde entonces para pasar de enarbolar la enseña del Sáhara occidental libre, ponerse la pegatina y presidir marchas reivindicativas tras la pancarta de apoyo a la causa saharaui, a verse enfrascada defendiendo a Marruecos ante los otrora amigos de nuestra flamante ministra.

Han pasado 7 años y hay una razón fundamental que explica este extremo: En 2003 el PSOE estaba en la oposición. Unos socialistas que hacían de la guerra de Irak su caballo de batalla, mostrando su rebeldía al paso de la bandera de los EE.UU. con el entonces líder de la oposición, Zapatero, sentado en señal de protesta.
Una época en que Trini lucía aquella chupa de cuero por la que se hizo famosa; quizá el único recuerdo amable de aquella etapa que la precipitó al abismo tras su encuentro con Gallardón en las urnas por la presidencia del ayuntamiento de Madrid. Aquella era la Trini joven, enrollada, comprometida, atenta, sensible, implicada y concienciada.

Hoy no queda ni la cremallera de aquella prenda que lucía orgullosa en su campaña electoral. Hoy los estilismos son otros y los compromisos, las palabras de aliento y esas manos tendidas a las causas nobles, se han tornado en encogimiento de hombros, un ceño fruncido y una mirada perdida que delata la renuncia a unos principios, la indiferencia hacia la causa saharaui y la traición a quienes fueron ciudadanos españoles hace 35 años y quedaron abandonados a su suerte en el desierto.

Esa es hoy la ministra que ha recuperado su nombre, pero que perdió con él su dignidad: Trinidad Jiménez.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Carta abierta a Marcelino Iglesias

Buenos días Sr. Iglesias.


Sé que jamás tendrá usted acceso a esta carta, pero creo que tenía el deber moral por mí y por el resto de españoles que dedicarle unos minutos de mi tiempo, aunque usted no vaya a hacer lo mismo.
Hay ocasiones en los que echarle un vistazo a la prensa puede llegar a producirte úlceras del tamaño del agujero de la capa de ozono. Últimamente la situación general de nuestro país genera miles de dolores de cabeza, úlceras e insomnio a millones de españoles que pasan todos los días de la semana al sol. Aunque pese a todo lo visto y oído no alcanzo a discernir sobre si su sensibilidad alcanzará a ocuparse del tema.

Los españoles hemos demostrado ser excesivamente condescendientes. Podemos soportar que alguien mediocre intente gestionar con mayor o menor acierto un gobierno, aguantamos estoicamente que la peor de las crisis caiga sobre nuestras cabezas, mientras nuestro presidente y su sainete ministerial miraban hacia otro lado y perdonamos un engaño, una media verdad o una falsedad como un templo, asumiéndolo y aceptándolo como algo normal y lógico, puesto que se ha convertido en algo cotidiano desde que Zapatero manda, que no gobierna.

Pero llega un día, Sr. Iglesias, en que algo cambia, varía, muta, evoluciona y se torna diferente al resto de días. Ese momento arriba cuando alguien que cree estar en posesión de la verdad absoluta hace afirmaciones que atentan contra el intelecto del común de los mortales y susurra subliminalmente a todos sus potenciales oyentes al oído: "Eres gilipollas".

Hoy, usted, Sr. Iglesias, excelentísimo presidente de Aragón y secretario de Organización del PSOE, ha despertado la indignación en mi persona, porque al leer sus declaraciones me he sentido insultado en mi inteligencia, vilipendiado en mis convicciones y ofendido como ciudadano español.

Hoy usted ha dicho, refiriéndose a las declaraciones que hizo el ex presidente del Gobierno Felipe González sobre la guerra sucia contra ETA en los años ochenta, que: "se ve como si hubiera pasado ayer y pasó hace más de 20 años".
Sr, Iglesias, su partido ha elaborado una Ley de memoria histórica que refiere a una época de mediados del siglo XX, en un afán de reabrir viejos debates y cuestiones que fueron cerradas en el proceso de transición democrática desde 1976-1978. Cuestiones que en ocasiones causan sonrojo por la poca información que hay al respecto, y que se aventuran a investigar como el caso de la fosa de Lorca, donde ni tan siquiera han aparecido sus restos.

Sr. Iglesias, el Gobierno apoyado por el partido al que usted da voz cada día, financia proyectos e investigaciones que en lugar de caminar por la vía del consenso, originan enfrentamientos y disputas estériles que no existían, como la problemática del Valle de los Caídos poniendo en duda su valor patrimonial e histórico.

Sr. Iglesias, su partido ha elaborado propuestas y proyectos de ley que se encuentran en estudio para rehabilitar e indemnizar a los descendientes de los moriscos, que fueron expulsados de los reinos penínsulares tras el decreto de Felipe III en 1609.

Sr. Iglesias, su partido promueve un laicismo mal entendido porque separa la historia de la religión y reniega a propósito del valor patrimonial de la cruz, olvidando que va más allá del mero simbolismo de la religión católica, por tradición e historia.

Hoy usted se refiere al GAL. No es importante, hay que pasar página, es necesario echar tierra sobre él porque no afecta a nuestra vida diaria, ni tiene repercusiones en el día a día de los españoles...

Hoy ha hecho usted catedrática de comunicación a Leire Pajín, Sr. Iglesias, porque al menos ella puede justificar en su corta edad mental y cronológica el desconocimiento del asunto, pero usted ya era algo más talludito cuando los asesinos del GAL utilizaban el terrorismo de estado en los años más oscuros de nuestra reciente democracia. Lo suficiente para ser alcalde de su pueblo natal y presidente de la diputación oscense, que no es moco de pavo, ni de faisán.

Escandalizarse o excitarse ante crímenes de estado no es propio de derechas, izquierdas o ecopacifistas; no, Sr. Iglesias. Es una cuestión que censura, reprueba y condena cualquier persona de bien.

Precisamente esa misma historia a la que su partido, Sr Iglesias, recurre tanto para utilizarla en beneficio propio, es la que hoy le ha tendido una trampa y usted ha caído con todas las consecuencias. Pero no porque la historia sea traviesa, sinó porque sus propias palabras han demostrado a la ciudadanía, que el PSOE se beneficia de la historia a su antojo, centrándose en esa perspectiva que usted refiere, pero a través del caleidoscopio multifuncional y demagogo de Ferraz.

Pero la historia queda ahí siempre, Sr. Iglesias. Y el relato democrático de nuestra España constitucional quedará manchado para siempre por su partido. El mismo que desde sus responsabilidades de Gobierno bajo el mandato de Felipe González gestó, inició, amparó, lideró, organizó, acometió y silenció el terrorismo de estado como forma de hacer política válida. Saltándose así los mecanismos que confiere el estado de derecho y rebajando a la nación española a los fangos de las sangüijelas de ETA.

Es comprensible, Sr. Iglesias, que semejante bagaje y palmarés quiera permanecer oculto a la vista en las vitrinas de Ferraz. Pero usted se ha equivocado si me permite decírselo. Ha errado en el pensamiento de tan siquiera considerar la más mínima posibilidad de tomarnos por tontos al resto de españoles. Sus palabras constituyen un atentado contra la inteligencia de tod@s.

Hoy, Sr. Iglesias, ha demostrado cual es su talla moral y política, y ha convertido las esperanzas que su partido había depositado en usted en meras utopías inviables.

Si todavía le resta un vestigio de dignidad y vergüenza, debería poner a disposición del partido su cargo y responsabilidades como secretario de Organización. Los españoles nos lo merecemos, y su conciencia se lo agradecerá. Tiene usted una deuda con ambos.

domingo, 3 de octubre de 2010

Un referente y visionario en el "albero"...

Al poco de iniciarse el presente año en que nos hallamos, el siempre atento rotativo quincenal de carácter local "La Rambla", recogía en sus páginas una entrevista de moderada extensión al responsable de las áreas de Cultura y Juventud del Ayuntamiento de Sant Joan d´Alacant, D. Jaime Albero Gabriel. En ella, el concejal más joven del equipo de gobierno socialista explicaba pormenorizadamente su gestión al frente de la concejalía, desgranando sus muchos logros al atento público y afirmando, -con el mismo énfasis que el panfleto Ciudadanía del PSOE local-, haber superado ya el 70% de sus compromisos electorales y/o culturales para esta legislatura.
Sin embargo aquello que nuestro edil, que algo entiende de propaganda y publicidad, quería que permaneciera como una impronta imborrable en nuestras retinas era el titular: "Queremos que Sant Joan sea un referente cultural en la comarca". Y al menos en mi caso lo consiguió, no sé si en el sentido que él intentó que fuera, pero repercusión tuvo, y en semanas como ésta mucho más...

Seguro que sin ser grandes entendidos en el mundo de la política, y yo el primero, estoy convencido que todos podemos discernir a propósito de lo que debería ser la labor de esas personas que dedican sus horas a un cargo de diputado, senador o concejal. Quizá el desempeño de esta actividad sea menos frenética y extenuante en los pueblos y ciudades, y al mismo tiempo la que más satisfacciones da a aquel que gestiona con honradez y dedicación, porque la cercanía y el calor de las personas siempre es un aliciente que en otros ámbitos dificilmente se puede llegar a disfrutar.
Uno de los principales atractivos de cada municipio es todo aquello que dicha entidad puede ofrecer a sus vecinos para su uso, disfrute propio, pero también para su difusión a otros lugares con las favorables repercusiones que ello puede llegar a tener. Un valioso patrimonio y una cultura diversa y rica es el principal tesoro de cada comunidad; una joya que debe cuidarse, fomentarse, difundirse, promoverse, y en definitiva mantenerse como algo incandescente, activo, fuerte y vivo.

Partiendo pues de la somera explicación referida de aquello que un servidor entiende por "cultura", comprenderéis perfectamente el grado de indignación que he experimentado en esta semana que hoy da a su fin.

Hace exactamente siete días a estas mismas horas me encontraba en los jardines de la Finca Villa Marco, sita en el término municipal de El Campello en su límite con nuestro pueblo.
La visita se enmarcó dentro de una jornada de Passeig per l´horta organizada por la Asociación Lloixa que periódicamente realiza y, que permite a unas generaciones reencontrarse con su historia y a otras -las más jóvenes-, nos ofrece la posibilidad de descubrir el Sant Joan de nuestros abuelos.
Éramos muchos, mayores y niños, había mistela y rollitos; pero llega la hora de salida y veo alguna cara larga, extrañada, mezcla de asombro e indignación a un tiempo... ¿Que pasa, que ocurre? No viene nadie del equipo de gobierno. "El concejal de cultura está missing", fue la frase más repetida.
En el transcurso del paseo, atravesamos diversos puntos del Sant Joan más tradicional y atendemos a las explicaciones de Paco, Alfredo e Isidro, verdaderas almas mater de la asociación. Admiramos varias fincas, todas en estado lamentable, ruinoso, decrépito que da una idea del interés del Ayuntamiento por su salvaguarda. Hecho que contrasta con la extraordinaria labor desarrollada por el consistorio campellero en Villa Marco; y a todos nos asalta una duda, ¿por qué en El Campello sí es posible invertir en cultura y patrimonio y en nuestro pueblo ocurre lo contrario? Lamentablemente no teníamos al concejal de cultura para preguntarle, no le debía interesar el tema...

Ayer la historia se volvió a repetir. La cita era esta vez en la Casa de cultura a las 20:30 h. de la tarde. Estrenamos el mes de octubre con el "Conciertazo" que cada año marca el inicio de curso académico de la Orquesta de Pulso y púa. Un evento del que tuve conocimiento dos días antes de forma casual gracias a ese gran invento que constituyen las redes sociales, dada la escasa difusión y publicidad que por parte del Ayuntamiento se le había dispensado al acto.
Y pasó lo que se temía previsible; que el salón de actos se quedó vacío. Lamentable, pésimo y patético fue además comprobar como el propio concejal de cultura volvía a ausentarse. Una vez más dando la espalda a una asociación sin ánimo de lucro que presentaba sus credenciales para el presente curso y, que merced a la nefasta gestión publicitaria del Sr. Albero tuvo que tragar el lamentable espectáculo de comprobar como en el escenario había casi el mismo número de músicos que público disfrutando del concierto.
Al comprobar como nuevamente la asociación tuvo que realizar los arreglos de sonido e iluminación, nos asaltaba la duda de por qué circunstancia habiendo tres conserjes en la casa de cultura ninguno podía desempeñar esas tareas... Lamentablemente tampoco teníamos al Sr. Albero para preguntarle.

Lástima, pena, indignación o desencanto son sentimientos que en los eventos antes descritos se entremezclaban en boca de los asistentes.
Afortunadamente siempre podremos disfrutar a finales de año de una "memoria de cantidad" de actos desarrollados por la inefable gestión de nuestro titular de cultura. Reflejo de su desvelo constante por las artes de nuestro pueblo, su apoyo inquebrantable y voluntad decidida de presencia moral (que no física) a todos y cada uno de los actos realizados.

Cuanta razón tenía aquel titular con el que iniciábamos este artículo porque realmente ha conseguido que seamos un referente. Referencia en el pasotismo y la indiferencia de un concejal hacia la agenda cultural que él mismo aprueba, referente en el choteo de una persona que percibe un sueldo por el desempeño de unas actividades que incluyen la asistencia y apoyo público a asociaciones, y referencia en suma, hacia unas prácticas y comportamientos que, un titular de una materia tan fundamental como la cultura no puede permitirse el lujo de mantener porque insulta la inteligencia de todos los santjoaners. Albero, referente y visionario como pocos...

jueves, 30 de septiembre de 2010

La pantomima general

Ayer volvió a ocurrir; y ya van siete. El 29 de septiembre del año 2010 quedará en la memoria de nuestra democracia como la del día de la séptima huelga general que se convoca en nuestro país. De momento, Felipe González atesora el honroso o vergonzoso récord -según se mire-, de convocatorias de paros generales durante su mandato de 14 años en el gobierno de la nación. El resto se reparten entre los demás inquilinos que ocuparon la Moncloa, con la célebre huelga de una hora a Adolfo Suárez en 1978, el paro protagonizado en 2002 para que literalmente "Aznar no se fuera de rositas" y la celebrada en el día de ayer a José Luis Rodríguez Zapatero.
Pero realmente, ¿sabemos que significa el concepto de una huelga general?
Deberíamos pues retrotraernos al siglo XIX, en el contexto de la creciente industrialización que se instaló en Europa en forma de chimeneas y grandes complejos fabriles destinados a cimentar las bases del sistema capitalista. En aquel momento de efervescencia política y económica nació también un fenómeno conocido como movimiento obrero, de dimensiones reducidas pero con aspiraciones internacionales, que aglutinaría las reivindicaciones de todo un colectivo que pasaba sus horas bajo el extenuante hollín. Y que dada su nula participación en cuestiones de ámbito político, empleó el mecanismo de la huelga general para demandar derechos políticos como el sufragio universal, o sociales como un reglamento que regulara su legislación y posibilitara el reconocimiento legal de las organizaciones obreras.

Pero lo que empezó como algo que reclamaba derechos y garantías para los obreros, pronto dio un salto cualitativo y cuantitativo hacia posiciones más exaltadas, habida cuenta de la potencia y repercusión que podían llegar a tener las masas descontentas. Y esa defensa lícita y legítima derivó por los cauces de la izquierda radical abusando del recurso a los paros, en el convencimiento que ello iniciaría la revolución social, al paralizar la actividad del Estado e implementar el control obrero de la producción y la administración estatal.

La desvirtuación de dicho concepto por la izquierda rebautizado como sindicalismo, tuvo su punto álgido definitivo tras el triunfo de la revolución soviética en Rusia; donde la utilización de una simbología y parafernalia identificada con la masa obrera encumbró, implementó y consolidó a una casta dirigente erigida en verdadero politburó de la demagogia propagandística. El control ejercido desde arriba por un partido político único, con unos engranajes perfectamente engrasados para ejercer un poder omnímodo sobre todos los aspectos que regían la vida de sus ciudadanos, condenó al ostracismo sumiso y dócil a la lícita demanda obrera.

Las siete décadas de obediencia ciega a los dictados del Kremlin abocaron al sindicalismo a un debate interno entre el continuismo y el revisionismo que le precipitó hacia un abismo del que dificilmente podría recuperarse. Y no le sería fácil porque había quedado demostrada la gran falacia de sus postulados políticos y sociales, ejemplificada en la mordaza del comunismo, que había supuesto para su peor enemigo, el capital, la constatación práctica de la posibilidad de asimilar una relación serena y tranquila entre el patrono y el obrero en el mismo marco legal, sin necesidad de experimentos como el de la URSS y sus democracias populares.

La puntilla para esos sindicatos que se erigen en defensores del trabajador es el hecho que disfruten de unos privilegios por el mero hecho de realizar su encomiable labor. Contrapartida que por otra parte no resulta beneficiosa para la actividad del común de los mortales y que únicamente lucra en forma de subvención, dádiva o gratificación a los sufridos sindicalistas.

Afortunadamente ayer se demostró que los ciudadanos han sabido estar a la altura de las circunstancias y han dado la espalda al galimatías sindical. Una huelga jamás debe imponerse y muchos menos utilizarse como arma arrojadiza contra nadie. Este país tiene una situación desesperada y alarmante; tenemos cinco millones de parados y una economía potencialmente frágil. No necesitamos a paniaguados haciendo paripés en las calles, rompiendo escaparates, saqueando tiendas o quemando contenedores como ha ocurrido en Barcelona. El escaso seguimiento ciudadano demuestra por fin que esa realidad interesada de los sindicatos, no es compartida por la inmensa mayoría de los españoles, que no necesitan la exaltación teatral de unas siglas subvencionadas por el gobierno, sinó que precisan de soluciones para el día a día, sobre como sacar adelante a sus familias, encontrar un trabajo, poder comprarse un piso, o simplemente disfrutar de la vida sin preocuparse de temas tan básicos. España no necesita huelgas generales, necesitamos unas elecciones generales.