domingo, 3 de octubre de 2010

Un referente y visionario en el "albero"...

Al poco de iniciarse el presente año en que nos hallamos, el siempre atento rotativo quincenal de carácter local "La Rambla", recogía en sus páginas una entrevista de moderada extensión al responsable de las áreas de Cultura y Juventud del Ayuntamiento de Sant Joan d´Alacant, D. Jaime Albero Gabriel. En ella, el concejal más joven del equipo de gobierno socialista explicaba pormenorizadamente su gestión al frente de la concejalía, desgranando sus muchos logros al atento público y afirmando, -con el mismo énfasis que el panfleto Ciudadanía del PSOE local-, haber superado ya el 70% de sus compromisos electorales y/o culturales para esta legislatura.
Sin embargo aquello que nuestro edil, que algo entiende de propaganda y publicidad, quería que permaneciera como una impronta imborrable en nuestras retinas era el titular: "Queremos que Sant Joan sea un referente cultural en la comarca". Y al menos en mi caso lo consiguió, no sé si en el sentido que él intentó que fuera, pero repercusión tuvo, y en semanas como ésta mucho más...

Seguro que sin ser grandes entendidos en el mundo de la política, y yo el primero, estoy convencido que todos podemos discernir a propósito de lo que debería ser la labor de esas personas que dedican sus horas a un cargo de diputado, senador o concejal. Quizá el desempeño de esta actividad sea menos frenética y extenuante en los pueblos y ciudades, y al mismo tiempo la que más satisfacciones da a aquel que gestiona con honradez y dedicación, porque la cercanía y el calor de las personas siempre es un aliciente que en otros ámbitos dificilmente se puede llegar a disfrutar.
Uno de los principales atractivos de cada municipio es todo aquello que dicha entidad puede ofrecer a sus vecinos para su uso, disfrute propio, pero también para su difusión a otros lugares con las favorables repercusiones que ello puede llegar a tener. Un valioso patrimonio y una cultura diversa y rica es el principal tesoro de cada comunidad; una joya que debe cuidarse, fomentarse, difundirse, promoverse, y en definitiva mantenerse como algo incandescente, activo, fuerte y vivo.

Partiendo pues de la somera explicación referida de aquello que un servidor entiende por "cultura", comprenderéis perfectamente el grado de indignación que he experimentado en esta semana que hoy da a su fin.

Hace exactamente siete días a estas mismas horas me encontraba en los jardines de la Finca Villa Marco, sita en el término municipal de El Campello en su límite con nuestro pueblo.
La visita se enmarcó dentro de una jornada de Passeig per l´horta organizada por la Asociación Lloixa que periódicamente realiza y, que permite a unas generaciones reencontrarse con su historia y a otras -las más jóvenes-, nos ofrece la posibilidad de descubrir el Sant Joan de nuestros abuelos.
Éramos muchos, mayores y niños, había mistela y rollitos; pero llega la hora de salida y veo alguna cara larga, extrañada, mezcla de asombro e indignación a un tiempo... ¿Que pasa, que ocurre? No viene nadie del equipo de gobierno. "El concejal de cultura está missing", fue la frase más repetida.
En el transcurso del paseo, atravesamos diversos puntos del Sant Joan más tradicional y atendemos a las explicaciones de Paco, Alfredo e Isidro, verdaderas almas mater de la asociación. Admiramos varias fincas, todas en estado lamentable, ruinoso, decrépito que da una idea del interés del Ayuntamiento por su salvaguarda. Hecho que contrasta con la extraordinaria labor desarrollada por el consistorio campellero en Villa Marco; y a todos nos asalta una duda, ¿por qué en El Campello sí es posible invertir en cultura y patrimonio y en nuestro pueblo ocurre lo contrario? Lamentablemente no teníamos al concejal de cultura para preguntarle, no le debía interesar el tema...

Ayer la historia se volvió a repetir. La cita era esta vez en la Casa de cultura a las 20:30 h. de la tarde. Estrenamos el mes de octubre con el "Conciertazo" que cada año marca el inicio de curso académico de la Orquesta de Pulso y púa. Un evento del que tuve conocimiento dos días antes de forma casual gracias a ese gran invento que constituyen las redes sociales, dada la escasa difusión y publicidad que por parte del Ayuntamiento se le había dispensado al acto.
Y pasó lo que se temía previsible; que el salón de actos se quedó vacío. Lamentable, pésimo y patético fue además comprobar como el propio concejal de cultura volvía a ausentarse. Una vez más dando la espalda a una asociación sin ánimo de lucro que presentaba sus credenciales para el presente curso y, que merced a la nefasta gestión publicitaria del Sr. Albero tuvo que tragar el lamentable espectáculo de comprobar como en el escenario había casi el mismo número de músicos que público disfrutando del concierto.
Al comprobar como nuevamente la asociación tuvo que realizar los arreglos de sonido e iluminación, nos asaltaba la duda de por qué circunstancia habiendo tres conserjes en la casa de cultura ninguno podía desempeñar esas tareas... Lamentablemente tampoco teníamos al Sr. Albero para preguntarle.

Lástima, pena, indignación o desencanto son sentimientos que en los eventos antes descritos se entremezclaban en boca de los asistentes.
Afortunadamente siempre podremos disfrutar a finales de año de una "memoria de cantidad" de actos desarrollados por la inefable gestión de nuestro titular de cultura. Reflejo de su desvelo constante por las artes de nuestro pueblo, su apoyo inquebrantable y voluntad decidida de presencia moral (que no física) a todos y cada uno de los actos realizados.

Cuanta razón tenía aquel titular con el que iniciábamos este artículo porque realmente ha conseguido que seamos un referente. Referencia en el pasotismo y la indiferencia de un concejal hacia la agenda cultural que él mismo aprueba, referente en el choteo de una persona que percibe un sueldo por el desempeño de unas actividades que incluyen la asistencia y apoyo público a asociaciones, y referencia en suma, hacia unas prácticas y comportamientos que, un titular de una materia tan fundamental como la cultura no puede permitirse el lujo de mantener porque insulta la inteligencia de todos los santjoaners. Albero, referente y visionario como pocos...

jueves, 30 de septiembre de 2010

La pantomima general

Ayer volvió a ocurrir; y ya van siete. El 29 de septiembre del año 2010 quedará en la memoria de nuestra democracia como la del día de la séptima huelga general que se convoca en nuestro país. De momento, Felipe González atesora el honroso o vergonzoso récord -según se mire-, de convocatorias de paros generales durante su mandato de 14 años en el gobierno de la nación. El resto se reparten entre los demás inquilinos que ocuparon la Moncloa, con la célebre huelga de una hora a Adolfo Suárez en 1978, el paro protagonizado en 2002 para que literalmente "Aznar no se fuera de rositas" y la celebrada en el día de ayer a José Luis Rodríguez Zapatero.
Pero realmente, ¿sabemos que significa el concepto de una huelga general?
Deberíamos pues retrotraernos al siglo XIX, en el contexto de la creciente industrialización que se instaló en Europa en forma de chimeneas y grandes complejos fabriles destinados a cimentar las bases del sistema capitalista. En aquel momento de efervescencia política y económica nació también un fenómeno conocido como movimiento obrero, de dimensiones reducidas pero con aspiraciones internacionales, que aglutinaría las reivindicaciones de todo un colectivo que pasaba sus horas bajo el extenuante hollín. Y que dada su nula participación en cuestiones de ámbito político, empleó el mecanismo de la huelga general para demandar derechos políticos como el sufragio universal, o sociales como un reglamento que regulara su legislación y posibilitara el reconocimiento legal de las organizaciones obreras.

Pero lo que empezó como algo que reclamaba derechos y garantías para los obreros, pronto dio un salto cualitativo y cuantitativo hacia posiciones más exaltadas, habida cuenta de la potencia y repercusión que podían llegar a tener las masas descontentas. Y esa defensa lícita y legítima derivó por los cauces de la izquierda radical abusando del recurso a los paros, en el convencimiento que ello iniciaría la revolución social, al paralizar la actividad del Estado e implementar el control obrero de la producción y la administración estatal.

La desvirtuación de dicho concepto por la izquierda rebautizado como sindicalismo, tuvo su punto álgido definitivo tras el triunfo de la revolución soviética en Rusia; donde la utilización de una simbología y parafernalia identificada con la masa obrera encumbró, implementó y consolidó a una casta dirigente erigida en verdadero politburó de la demagogia propagandística. El control ejercido desde arriba por un partido político único, con unos engranajes perfectamente engrasados para ejercer un poder omnímodo sobre todos los aspectos que regían la vida de sus ciudadanos, condenó al ostracismo sumiso y dócil a la lícita demanda obrera.

Las siete décadas de obediencia ciega a los dictados del Kremlin abocaron al sindicalismo a un debate interno entre el continuismo y el revisionismo que le precipitó hacia un abismo del que dificilmente podría recuperarse. Y no le sería fácil porque había quedado demostrada la gran falacia de sus postulados políticos y sociales, ejemplificada en la mordaza del comunismo, que había supuesto para su peor enemigo, el capital, la constatación práctica de la posibilidad de asimilar una relación serena y tranquila entre el patrono y el obrero en el mismo marco legal, sin necesidad de experimentos como el de la URSS y sus democracias populares.

La puntilla para esos sindicatos que se erigen en defensores del trabajador es el hecho que disfruten de unos privilegios por el mero hecho de realizar su encomiable labor. Contrapartida que por otra parte no resulta beneficiosa para la actividad del común de los mortales y que únicamente lucra en forma de subvención, dádiva o gratificación a los sufridos sindicalistas.

Afortunadamente ayer se demostró que los ciudadanos han sabido estar a la altura de las circunstancias y han dado la espalda al galimatías sindical. Una huelga jamás debe imponerse y muchos menos utilizarse como arma arrojadiza contra nadie. Este país tiene una situación desesperada y alarmante; tenemos cinco millones de parados y una economía potencialmente frágil. No necesitamos a paniaguados haciendo paripés en las calles, rompiendo escaparates, saqueando tiendas o quemando contenedores como ha ocurrido en Barcelona. El escaso seguimiento ciudadano demuestra por fin que esa realidad interesada de los sindicatos, no es compartida por la inmensa mayoría de los españoles, que no necesitan la exaltación teatral de unas siglas subvencionadas por el gobierno, sinó que precisan de soluciones para el día a día, sobre como sacar adelante a sus familias, encontrar un trabajo, poder comprarse un piso, o simplemente disfrutar de la vida sin preocuparse de temas tan básicos. España no necesita huelgas generales, necesitamos unas elecciones generales.

domingo, 23 de mayo de 2010

La verdad está en camino y nadie la detendrá.

Hoy, más de una centuria después del célebre y a la vez traumático "caso Dreyffus", como ejemplo de proceso judicial viciado de raíz, donde el oscurantismo y la nula transparencia pusieron en serios aprietos al ministerio público de la Justicia en la vecina República francesa -que demostró no ya su ceguera, sinó su indiferencia total-; volvemos a reencontrarnos con la historia, rememorando aquel episodio que conmocionó a la sociedad gala de finales del siglo XIX, corregido y ampliado cuantitativa y cualitativamente en otro proceso que nos es más cercano, convertido de un tiempo a esta parte en cotidiano para todos los españoles: el "caso Camps".

Y ahora como entonces ante una sociedad anestesiada, complaciente, desmotivada y en suma, indiferente, existe una voz que se alza para denunciar lo que todos vemos; aquello que percibimos, notamos o sentimos, pero que por miedo, hastío, cansancio, holgazanería o pereza nadie se había atrevido a modelar en forma de discurso, charla, alegato, carta, o simple mensaje.

En 1898 fue la voz de un escritor, Émile Zola, quién a pesar de las consecuencias que le depararían sus afirmaciones, remitió vía prensa una carta al presidente de la República francesa para denunciar el proceso sumarísimo dispensado al militar Dreyffus.
Hoy, en esta sociedad tan tristemente huérfana de literatos y escritores de renombre, es otra voz la que de forma meridiana, firme, concisa y concreta da carta de naturaleza a una denuncia. Una voz, que es la de todo el Partido Popular de la Comunidad Valenciana que refleja de forma unánime un sentimiento unitario de respaldo y apoyo explícito y público al presidente de todos los valencianos, Paco Camps, víctima de la mayor campaña de hostigamiento y acoso a la figura de un dirigente regional de toda la democracia. Un sentimiento verbalizado a través de nombres propios como Sonia Castedo, Alberto Fabra, Alfonso Rus o Rita Barberá y tantas decenas de alcaldes y concejales populares en los diferentes pueblos de nuestra comunidad, que al ser depositarios de la confianza de los ciudadanos convierten esta voz en un auténtico clamor popular.

Hoy más que nunca debemos despojarnos de nuestros temores, desechar todo aquello que nos turba o espanta, porque nuestros valores son sinceros, nuestro ánimo inquebrantable y la convicción que tenemos el mejor presidente regional que jamás ha conocido la Comunidad Valenciana, constituyen la fortaleza y el espíritu necesarios para aplacar la mentira, templar la crispación, desbravecer la insidia y doblegar el dedo acusador.

Con esas premisas y convicciones, hoy más que nunca estamos en disposición como ya hiciera Zola en 1898 de formular el "Yo acuso":

- Yo acuso al Gobierno de España, de urdir, configurar, instruir y ejecutar la causa contra Paco Camps, presidente de la Generalitat Valenciana.

- Yo acuso a la vicepresidenta primera del Gobierno, Mª Teresa Fernández de la Vega de dirigir la caza de brujas hacia el PPCV.

- Yo acuso al Fiscal General del Estado, Cándido Conde Pumpido, de ser el brazo ejecutor de las consignas que emanan directamente de La Moncloa.

- Yo acuso al PSPV-PSOE y a su secretario general, Jorge Alarte, de hacer seguidismo de la doctrina de judicializar la vida política valenciana en aras de alcanzar aquello que las urnas le vienen negando a su partido desde hace más de 15 años.

- Yo acuso a Ángel Luna, síndico del PSPV-PSOE en las Cortes Valencianas, de exhibir en público material bajo secreto de sumario, dejando al descubierto la conexión directa existente entre la clase política socialista y el ministerio público de la justicia en la causa contra Francisco Camps.

- Yo acuso a PRISA de mentir a través de las páginas de su rotativo El País acusando a Francisco Camps de ocultar facturas al juez.

- Yo acuso al PSOE, promotor de la ley de memoria histórica que recoge en su articulado el desagravio hacia los Juicios Sumarísimos del Franquismo, por dictar sentencia política y mediática de culpabilidad sin lugar a defensa contra el PPCV.


Hoy, como entonces hizo Zola, nosotros los ciudadanos de la Comunidad Valenciana acusamos sin tapujos y como un sólo hombre a aquellos que han orquestado esta cortina de humo.

Hoy, como en aquel momento hizo el autor de Balzac, no nos arrepentimos de apoyar a nuestro Presidente, porque tenemos la certeza que es inocente.

Hoy, como en aquel aciago año 1898, caminamos con paso firme y decidido junto a Paco Camps, porque sabemos que la verdad está en camino, y nadie la detendrá.

sábado, 13 de marzo de 2010

El estigma de la Zeja

Etimológicamente la palabra arte deriva del griego τέχνη (téchne); y es por tanto el artista quién produce o realiza obras de arte.
Reconoceremos pues por virtuoso al individuo que ha desarrollado tanto su creatividad como la capacidad de comunicar lo sentido, mediante el buen uso de la técnica.
Sin embargo, cuando un artista atraviesa la línea de lo estrictamente artístico, poético, bello y estético para adentrarse en lodazales propios de la prosa televisiva más chabacana y ruín, pierde gran parte del encanto y la estela estrellada que envuelve ese don innato para las artes que alguna de las musas un día le dotó.
Muchos dirán que es opinión, mientras otros esgrimirán la libertad de pensamiento, pero lo cierto es que antes de pronunciar unas palabras, una simple oración, es preciso articular un discurso con sentido y coherencia, porque si uno deja volar las palabras al viento, corre el riesgo que alguien anónimo y/o desconocido algún día las encuentre y pueda ponerle grilletes a su incontinencia verbal.

El arte no entiende de siglas y no comulga con la política; ésto no lo digo yo, ya lo propugnaban los románticos del XIX cuando ensalzaban en sus obras la libertad e independencia del artista.
Sin embargo, el sometimiento y la sumisión propia de los bufones de corte es otra forma de entender el arte; una definición deformada, desnaturalizada o distorsionada del mismo, pero perfectamente respetable para quién decida asumirla para sí.
Lamentablemente esa acepción es la que determinados personajes han elegido para presentarse ante el gran público y de ello dan buena muestra cuando tienen la menor oportunidad.
Precisamente esta semana ha sido uno de esos grandes artistas de corte, quién ha protagonizado los mejores titulares en la presentación de su nuevo trabajo discográfico, al arremeter contra la Comunidad Valenciana al compararla en cuestión de libertades, censuras y represión con el presidio tropical de Cuba.

Y efectivamente podríamos decir aquello de "Don Diablo se ha escapado tú no sabes la que ha armado...", porque el revuelo mediático ha sido increíble. Todo naturalmente en base al guión establecido y siempre según lo esperado; pues la mediocridad histriónica precisa de grandes bombazos periodísticos para sobrevivir y capear los temporales.

La propias declaraciones no resultarían más allá de un mero comentario vácuo y un sin sentido más, si no vinieran de quién vienen, y precisamente en el momento en que fueron perpetradas. Dado que escasamente una semana antes fallecía en una de esas cárceles cubanas tan similares a las valencianas -y por ende a las españolas-, Orlando Zapata, tras 86 días en huelga de hambre. Ya lo dijo el correligionario de Bosé, Willy Toledo: "Un delincuente común más", vago y maleante de los tantos que se encontraban en las cárceles españolas en la época del tio Paco -que entonces eran presos políticos-, frente a los auténticos belcebús cubanos, elementos subversivos de primer orden y capitalistas antirrevolucionarios... La credibilidad de unas palabras necias brilla por su ausencia, sin más.

Una ausencia convertida en amnesia por el propio Bosé cuando se trata de recordar su triste comienzo en esto de la música. Y como el arlequín medieval de sainete palaciego hacía las veces de jovial manteneder de la moral del rey y sus vasallos, a un módico y metálico precio, así también ahora esta comitiva de saineteros del poder ejercen su árdua labor de ayudantes de cámara, siempre atentos a las suculentas prebendas que de él puedan obtener.

Nadie recuerda ya pese a las hemerotecas, el año 1981; donde un jovencísimo Bosé participaba activamente en el Festival Viña del Mar de Chile, diseñado con el único fin de justificar y lavar la imagen del Régimen de Pinochet de cara a su consolidación y reconocimiento internacional. No le importó entonces a nuestro Papito que la llegada de don Augusto fuera sangrienta, ni que la represión ni la censura se llevaran por delante las ilusiones de democracia y aperturismo de aquel pequeño gran país. La única preocupación del muy ilustre a pesar de ser un izquierdista vocacional, fueron los ceros a la derecha.

Pero el episodio que sin lugar a dudas hizo saltar a la fama político-mediática a Miguel es relativamente reciente. En los meses previos de las elecciones generales de 2008, el propio Bosé junto a sus parteners Sabina y Serrat, se convirtieron en verdaderos generales de escuadra aglutinando bajo su batuta a los artistas de más diversa índole para "defender la alegría." Su gozo presente y futuro, como ahora veremos.

Si analizamos la gira de conciertos de Papito Tour 2007-2009 habiendo practicamente el mismo número que en sucesivas ediciones, resulta sintomático comprobar uno por uno el color político de los Ayuntamientos. Así mientras en 2007 de 33 galas la proporción entre ayuntamientos de signo popular y socialista estaban al 50%, en 2008 ese porcentaje se eleva hasta el 70% en el caso de consistorios gobernados por el PSOE; no precisamente por la ausencia de contratos de ayuntamientos populares, sinó por el inexplicable interés de los equipos de gobierno socialistas por contratar a Miguel Bosé. Así en los 40 conciertos de 2008, 28 eran ayuntamientos socialistas frente a 12 populares.

Es muy curioso que esa tendencia se invirtiera tras la victoria de Zapatero en las urnas, gracias en parte al inestimable apoyo de sus artistas de la ceja. Un agradecimiento que vendría acompañado de algo más que meras palmaditas en la espalda, en forma de maravedíes y de caché que se elevó desde los 36.000 apenas un año antes a los 81.000 euros. Apoyo que naturalmente se vio ejemplificado en la eclosión de contratos millonarios a lo largo y ancho de la geografía municipal socialista. Unos conciertos y unas galas por los que dichos ayuntamientos tuvieron unas pérdidas de 51.000 euros sólo con Bosé que los ciudadanos pagaron de su bolsillo; concretamente aquí en Sant Joan los "conciertos de referencia comarcal" de 2008 costaron a las arcas municipales 100.000 euros. No lo digo yo, lo afirmó nuestro alcalde en prensa semanas después de que tuvieran lugar.

En este contexto se entienden perfectamente unas declaraciones siempre contrarias al Partido Popular del adonis más idolatrado por la izquierda; y es que su relación con Zapatero y el partido socialista se resume en algo más que un beso chiquitín con un swing... Este pobre diablo depende de una incontinencia verbal a la que sabe sacar rendimiento tanto o más que su militancia no declarada, aunque delatada por el estigma imborrable de la Zeja.

jueves, 11 de marzo de 2010

La memoria de los ausentes

Han trascurrido 2192 días desde aquella fatídica mañana del 11 de marzo de 2004 en la que se detuvo el tiempo de las madrileñas estaciones ferroviarias de Atocha, Santa Eugenia y El Pozo; 288 semanas de la mayor masacre terrorista en tierras europeas.
Hoy se cumple el sexto aniversario de los atentados del 11-M y pese al transcurrir del tiempo, todavía siguen vivas aquellas horas, minutos e instantes que se grabaron a fuego en nuestras retinas dejando su impronta en nuestra conciencia y una herida en el alma dificil de cicatrizar.

Una vez más el terrorismo golpeaba a un país demasiado acostumbrado a sufrir los envites de la barbarie, pero que no se resigna ante la sinrazón asesina que tiñe sus reivindicaciones de sangre, dolor y luto. Ninguna bomba o revólver, amenaza o extorsión, chantaje o coacción nos harán retroceder ante ellos, vengan de donde vengan. Porque nosotros somos más, porque nuestras armas son más fuertes, porque la libertad es nuestro mejor aval, porque la justicia es el principio y fundamento de nuestra fuerza y porque nosotros respetamos la memoria de aquellos que murieron por defender lo que nos une.

Son muchos los que quedaron atrás, a quienes se les cercenó la vida sin que todavía hoy exista una razón más allá de los designios de Dios.

Hoy nos toca a nosotros mantener viva la llama de su recuerdo, dar voz a sus sentimientos y tomar su testigo convirtiéndonos en testimonio de su ejemplo, para así honrar su memoria, la memoria de los ausentes.