miércoles, 19 de octubre de 2011

Escuchar, Hacer, Explicar...

Cuando en el pasado mes de julio el equipo de campaña de RbCb que dirige Elena Valenciano, proponía el lema "Escuchar, hacer, explicar" prometía trasladar a sus electores un "estilo de hacer y entender la política" que huiría de "los insultos, de la crispación y del rifirrafe que marcan la vida política", aseguraban. Tratando de transmitir en suma una "imagen constructiva, positiva y, al mismo tiempo, realista" sobre la situación actual.
Buen reclamo propagandístico de un partido socialista que domina como nadie -es de ley reconocerlo-, el merchandising electoral y que se las prometía muy felices con el tan cacareado "efecto Rubalcaba" y un slógan tan patrio, tan nuestro y original como "We can do it", que parieron tras concienzudos y sesudos análisis, que de seguro superaron las dos tardes de economía de Zapatero.

El problema de vender un producto, es que primero debes convencer a tus propios correligionarios de su eficiencia e instarlos a ponerlo en práctica. Y digo esto no por capricho, sino atendiendo a la actitud que mantuvo en el pleno del 18 de octubre el grupo municipal socialista.

Porque efectivamente para esgrimir cualquier argumento con un mínimo de sentido en un debate plenario, primero hay que "escuchar" al resto de intervinientes y respetar el turno de palabra. Es algo dificil cuando se tiene incontinencia verbal y se ha estado gobernando a golpe de rodillo durante 14 años, pero que con un poco de práctica en buenos modales, educación y saber estar se podría llegar a conseguir por parte de D. Edmundo Seva.

Cuando alguien escucha y lee, puede desde su posición "hacer" preguntas con buen criterio o afirmaciones más o menos fundamentadas. Lo contrario lleva a errar en aquello que se dice o hace. Si además ese alguien se atreve a aseverar como dogma de fe lo dicho en un pleno o leído en un programa electoral, atribuyendo palabras a terceras personas que nunca han sido dichas, además de hacer el ridículo más espantoso, está cuanto menos mintiendo al común de los mortales y si es encima a sabiendas, engañando con el manido recurso del miente que algo queda.

Hablar es patrimonio de todos, pero para decir algo existe una condición indispensable que es escuchar. Si como hemos visto no se cumple la primera, dificilmente alguien puede decir nada.


Edmundo simplemente oye y le suena el run-run de Estopa o las campanas de algún lugar lejano, pero no atina a adivinar dónde. Y todo ello a pesar de haber tenido durante 14 años responsabilidades de gobierno en nuestro ayuntamiento; ante lo cual despeja todas las dudas convirtiendo en certeza que usted ha hecho muy poco, como resultado de un trabajo más bien pobre y que arroja un balance bastante mediocre.
Con semejante semblanza dificilmente puede cumplir con el tercer objetivo del lema de RbCb, porque alguien que nunca ha escuchado, nunca ha hecho, ni nunca ha dicho, le resultará practicamente imposible poder "explicar" algo a la ciudadanía.


Y realmente lo siento en el alma porque a mí como a muchos otros nos gustaría escuchar en palabras del Sr. Seva la explicación de temas tan interesantes hechos durante su gestión como la no aplicación de la legalidad preceptiva en las cuentas de 2010 y la capacidad prestidigitadora de los socialistas para publicitar un superávit de 12.000 €, cuando en verdad existía un déficit estructural sólo en ese capítulo de cerca de 450.000 €.

Igualmente sería de agradecer que se dedicara a explicar la sentencia que obliga a derribar el edificio del Centro cultural o en su defecto indemnizar con 90.000 € por la mala práxis de su equipo de gobierno a la hora de realizarlo o que ayudará a comprender a la ciudadanía los gastos en telefonía móvil durante su mandato con facturas que llegaban a alcanzar un valor de 4.000 € mensuales.

Créame que los santjoaners se lo agradecerán y probablemente Rubalcaba también.

lunes, 3 de octubre de 2011

Empieza el cambio

El pasado 22 de mayo las urnas hablaron. Los ciudadanos que son los depositarios de la soberanía nacional, y por tanto los únicos garantes del funcionamiento legal del sistema, lanzaron un mensaje nítido, claro y unidireccional. Otorgaron de forma abrumadora su confianza en el Partido Popular para constituir gobiernos sólidos con amplias mayorías que garantizaran la gobernabilidad y permitieran una gestión firme y decidida ante la crisis. Y lo hicieron dado que los proyectos precedentes les habían defraudado en la mayoría de los casos, porque se habían mostrado más preocupados por resolver sus propias cuitas internas, sus asuntos crematísticos e intrigas palaciegas, mientras que poco o nada les había interesado todo aquello que de verdad importaba a sus vecinos.

Sant Joan fue un ejemplo de cómo una mayoría de ciudadanos apostaron por el cambio, otorgando su confianza en el proyecto que representaba el Partido Popular. Han transcurrido los primeros meses desde aquella fecha histórica y en el ánimo del equipo de gobierno popular se mantiene inalterable la premisa de dedicar todos los esfuerzos a trabajar cada día desde la austeridad y la humildad por todos los santjoaners.

Ahora llega otra oportunidad para un nuevo cambio, que se antoja como necesario e imprescindible; una nueva cita con las urnas de la que debe salir un gobierno sólido y estable que genere confianza y ayude a recuperar la esperanza a miles de familias que han visto hipotecadas sus ilusiones en estos años; que devuelva la seguridad a los millones de jóvenes en situación de desempleo para ser y sentirse útiles; que genere credibilidad en nuestra economía y otorge el vigor perdido a las empresas que son la garantía de un empleo estable y duradero; que priorice aquello que de verdad importa a los españoles; que invierta en aquellos aspectos que ayudan a mejorar nuestro día a día, y que en definitiva asuma el compromiso de gobernar para todos y la responsabilidad de servir al bien común.


Hoy como hace unos meses vuelvo a dirigirme a ti, a vosotros, a ellas, a nuestros mayores, a todos aquellos que votan por primera vez, a las mujeres y a los hombres que trabajan y a todos aquellos que quieren hacerlo, porque hoy como entonces de ti depende ese cambio que en Sant Joan fue Manuel Aracil, y que ahora será en España con la fuerza de todos Mariano Rajoy.