sábado, 9 de mayo de 2009

Esta casa es una ruina...

En ocasiones nos quejamos de vicio; parece que estemos abonados al club de la protesta y el reproche. En cualquier lugar del mundo estarían encantados de tener en su haber un gobierno tan cosmopolita como el que hacemos gala en España. El súmmum de la progresía y socialismo en estado de gracia que para sí hubiera querido el propio Marx hace dos siglos, con un ejecutivo convertido en talón de Aquiles del patrono, mecenas del artisteo patrio, así como azote de todos aquellos postulados que rezumen a incienso, o lo que es lo mismo, a Iglesia.
Pero he aquí que la singularidad española combinada con la particularidad zapateril convierten en paradójicos determinados comportamientos del partido en el gobierno y de sus miembros y/o miembras que no quiero levantar susceptibilidades en estos tiempos que corren.
Para muestra el botón que permite que entre Bilbao y el Vaticano disten dos posiciones irreconciliables bajo el paraguas de las siglas del PSOE. No se puede entender de otra manera que esta misma semana Patxi López, el flamante primer lehendakari socialista, variara el juramento habitual sobre la Biblia y el crucifijo en aras de ese laicismo que desde diversas instancias del partido en el gobierno se intenta imponer a toda costa; mientras Paco Vázquez, a la sazón ex-alcalde de A Coruña, compartía mesa y mantel con la Curia romana como embajador de España ante El Vaticano.
Pero sin lugar a dudas aquel elemento que roza lo sobrenatural e inexplicable que posiblemente llegara a hacer estremecer de emoción al propio Stephen King, sería el asombroso don de la ubicuidad que posee nuestra vicepresidenta Mª Teresa Fernández de la Vega. Y no es tema baladí puesto que ella misma en varias algaradas mitineras da fe de esta extraordinaria capacidad heredada directamente del panteón de divinidades. A fin de conseguir su acta de diputada en las Cortes, entonó con fruición en 1996 el "Andaluces de Jaén, aceituneros altivos..."; cuatro años después se declaró enamorada del acueducto de Segovia y de su cochinillo, para halagar a la capital de España en 2004 con su Cibeles, su Manzanares y su chotis... Hace tan sólo un año Mari Tere regresaba a "su tierra" vestida de fallera y con los carrillos repletos de les taronjes de l´Horta.
Nuestra diputada más itinerante encontraba acomodo en la circunscripción del Cap i Casal para intentar relanzar la imagen de unos socialistas valencianos que venían acumulando dos largas décadas de travesía por el desierto predicando de espaldas a la ciudadanía como hicieran los fariseos en época de Cristo.
Naturalmente el azaroso periplo por tierras de Jaume I lejos de aclararse contribuía a granjearle un mito a nuestra vicepresidenta a propósito de su talento extrasensorial dadas las informaciones surgidas sobre su empadronamiento fantasma en una pequeña localidad de la comarca de La Ribera.
Los testimonios aterradores de los vecinos de dicha localidad no dejan lugar a dudas: "Nunca ha vivido aquí, nunca ha estado aquí, salvo el día de la votación". Según los testimonios de los lugareños, únicamente los más ancianos del lugar son capaces de recordar a De la Vega… en su niñez. Sobrecogedor.

La leyenda urbana de la diputada fantasma De la Vega no acaba aquí puesto que el mito se ve acrecentado por la espectral silueta de la supuesta residencia de la susodicha. Una valla rota circunda parte de la propiedad rectangular. En uno de sus extremos apenas se sostiene en pie una casa de dos alturas, con las ventanas medio tapiadas, persianas podridas y rejas oxidadas. Un alambre hace las veces de tendedero. El terreno árido está cubierto de malas hierbas. La pequeña propiedad se ubica a las afueras del pueblo valenciano de Beneixida, rodeado de naves industriales y al lado de la muy transitada A-7. Una vivienda cuya titularidad está compartida por la vicepresidenta con su hermano Jesús y sus primos José Gonzalo y Andrés Alfaro Sanz.
Un estremecedor relato que nunca hubiéramos podido imaginar considerando lo mona que va esta chica siempre.

Un auténtico laboratorio de ensayos que haría las delicias de ese remake televisivo que presenta el ex-mister España Jorge Fernández, que convierte en mansiones de revista unas más que humildes viviendas.
Una labor árdua y dificil considerando el estado del chaletito en cuestión, pero que a juicio de nuestra vicepresidenta, ni el tiempo, las termitas o la corrosión podrán arrebatar jamás esas vistas a la eternidad... en el cargo.


1 comentario:

Jose A. Jimenez dijo...

En primer lugar me alegro de verte por aqui otra vez.
En segundo lugar esta es la politica mentirosa y rastrera de los Españoles.
En vez de estar para servir al pueblo,ellos se sirven del pueblo.
En fin es lo que tenemos una mentira mas.
Saludos