viernes, 9 de enero de 2009

'La peor previsión de paro será siempre mejor que la mejor que tuvo el PP'

Con este silogismo tan al gusto de nuestra progresía patria arengaba José Luis Rodríguez Zapatero el último Comité Federal del PSOE celebrado antes del XXXVII Congreso Federal del partido en el ya lejano mes de junio del pasado año.

Teníamos entonces un Zapatero envalentonado por los recientes resultados electorales que le conferían la presidencia del gobierno otros cuatro años y presumía de gestión utilizándola como arma arrojadiza contra el PP. Esto tratándose de Zapatero y los socialistas no resulta ninguna novedad puesto que toda ocasión es buena para arremeter contra el principal partido de la oposición y en el tema del paro -que era la espinita clavada que tenía el PSOE de los gobiernos de Aznar- había que desquitarse como fuera y demostrar a la ciudadanía que ni en eso el PP superaba al socialismo en el gobierno.

Han trascurrido nueve meses desde entonces y en este periodo que bien podría haber sido de gestación, la realidad ha desmontado el discurso de los socialistas y los ha situado en el lugar que se merecen por propio demérito.
Sus grandes lagunas en la gestión, el parásito aprovechamiento de las herencias "populares" y la ausencia de previsión y/o adopción de medidas económicas que garantizaran la sostenibilidad laboral, han abocado a miles de españoles a la peor tragedia imaginable cuando se tiene una familia que mantener: el paro.

En un año cerca de un millón de personas han pasado por las oficinas del INEM como consecuencia de la pérdida de su empleo, mientras asisten impasibles al hecho de como su gobierno echa balones fuera aludiendo a la situación internacional, esquivando su responsabilidad derivando a las comunidades autónomas y a las ciudades y municipios españoles la problemática entre el humo propagandístico y rimbombante del considerado por muchos peor ejecutivo de la democracia.

Los datos en sí son escandalosos puesto que el año 2009 comienza con más de 3.000.000 de parados y las previsiones anuncian una empinada pendiente que puede desembocar en una tasa de desempleados próxima al 20% a finales de año.

Naturalmente la desfachatez y falta de respeto hacia todas aquellas personas que se encuentran en una situación de desamparo laboral no conoce límites por parte de insignes cargos socialistas que afirman que "la situación no es para tanto" o que "esperaban que fuera peor". Estas declaraciones vienen fundamentadas en el hecho que mientras la situación no alcance el saldo de parados del 22% -que fue con el que se despidió Pedro Solbes y el PSOE del gobierno en 1996- todos estos individuos de la progresía nacional, autonómica o incluso local no considerarán la situación como alarmante y continuarán poniendo paños calientes a la gestión de un gobierno en el que muchos españoles ya no ven "motivos para creer".



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